Y tú ¿a que te dedicas? es la clásica pregunta en una reunión de maridos que han sido llevados a la fuerza. Las esposas son amigas porque los hijos son amigos y un buen día se les ocurre hacer una reunión para incluir a los maridos, quienes nunca en su vida se han visto porque constantemente están trabajando y que no tienen el más mínimo interés de ir a hacer nuevos amigos. Pero de cualquier forma hay que ceder por el bien de la tranquilidad familiar.
Así que después de un día muy cansado y sabiendo que al siguiente día vendrá otro más cansado (porque comúnmente estas reuniones tienen lugar en una noche a media semana), toma uno las pocas fuerzas que le quedan, ensaya su sonrisa menos fingida y se dirige a la dichosa reunión en la que seguramente se armarán dos bandos: el de las mujeres, todas muy platicadoras porque ya se conocen y el de los hombres (cerca de la barra de bebidas) en la que con trabajos se escuchan algunas palabras. Y la conversación comienza:
-Y tú ¿a que te dedicas?
-Vendo seguros – dice el primero y como resultado automático en ese mismo momento se cierra la comunicación con él (¿quien quiere entablar una conversación en la reunión más aburrida con el hombre más aburrido de la reunión?).
La pregunta se repite una y otra vez y el esfuerzo de todos por hacer una segunda pregunta es brutal, pero en la mayoría de los casos poco efectivo. De verdad que las vidas de la mayoría de la gente son de lo más gris que puede existir. Pero de pronto la magia sucede y alguno contesta algo como: “Soy piloto aviador”. En otros casos alguien contestará: “Soy productor musical” y la conversación, que hasta el momento no había fluido, comienza a caminar a buen ritmo. Detrás de una pregunta viene la siguiente y cada respuesta del entrevistado genera tres preguntas nuevas en la mente de cada uno de los que escuchan. ¿Y es cierto que los aviones pueden explotar si hablas por celular? ¿Cómo compones una canción, primero la letra o la música? ¿Cuántas horas puedes volar seguido en un día? ¿Te saliste de tu casa a los quince años? ¿Has sentido alguna vez que en verdad de esa no sales librado? ¿Y de verdad hay gruppies o es una leyenda urbana? ¿Lo de un amor en cada puerto es un mito? ¿Cuánto dices que pagan por regalías de una sola canción? ¿Y qué haces si no traes tu pasaporte al llegar a Estados Unidos? ¿No te cansan las giras? ¿A poco nada más con que te pongas tu uniforme te puedes subir al avión que quieras sin pagar?
-Vaya que tu trabajo es divertido – será la conclusión de la conversación -. A ver cuando nos vamos a tomar una cerveza para seguir platicando. Y aquello que podía ser la reunión más aburrida del año se ha convertido en la aventura de conocer a un ser sumamente extraño simplemente porque se divierte mientras trabaja.
Si quieres que la gente hable de ti, si quieres que la gente regrese una y otra vez, haz algo divertido y excepcional. Si quieres pasar absolutamente desapercibido, haz lo que normalmente hacen todos de la forma en que lo hacen todos, porque es la forma más segura de hacer las cosas y el resultado será que te convertirás en una persona gris, con la que nadie quiere tener mucho que ver.
Este es el principio de las personas, pero también es el principio de las empresas.
Las empresas que hacen lo que los demás hacen porque así dicen que se hacen las cosas, son empresas aburridas, de las que nadie habla y con las que nadie quiere tener nada que ver, y como consecuencia terminan cerrando sus puertas. Pero las empresas que buscan hacer las cosas de una forma diferente a la establecida son empresas divertidas que se incrustan en las emociones de la gente y que se convierten en un referente. Y las empresas divertidas siempre mantienen sus puertas abiertas, porque le permiten a la gente gris, que es la mayoría, sentir por un momento que su vida es de colores, y eso es suficiente para que la gente se encargue de que esa empresa siempre permanezca abierta.
Si tu vida y tu empresa no son divertidas, piensa que ya es momento de que hagas algo de una forma diferente a como todo el mundo acostumbra a hacer las cosas.

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