¿No tienes frío?
No sé si es por la edad pero siento que me crujen los huesos y que mi cuerpo no deja de temblar o puede ser por la lluvia helada que estuvo cayendo toda la noche; a lo mejor estoy enfermo y tengo fiebre en las arrugas.
Carmelita me puso este suéter en la mañana pero aun así no he dejado de temblar, ni de tener frío en las manos, o de recordar el pasado de México.
Ven, camina conmigo por el pavimento húmedo, acompáñame un rato para que no me sienta tan sólo. Hoy me estaba acordando de uno de esos hombres que los mexicanos sólo pueden ver en blanco y negro, y no estoy hablando solamente por su tono de piel, ni por su ideología política, sino por toda su vida. Para algunos el gran héroe de la República Mexicana, para otros un villano que intentó vender México a los Estados Unidos: Benito Juárez.
Lo cierto es que, de no haber muerto, no solamente seguiría vivo, sino gobernando.
¿Será que te es muy difícil aprender a ver a los muertos como personas, con aciertos y con errores, con pasiones y contextos? Yo sé que Benito Juárez no es una hombre fácil de leer, pero creo que en su capacidad de haber cambiado la Historia de México.
¡Ah, pero qué bonito es crear mitos!
A ustedes, los mexicanos de finales del siglo XX y de principios del XXI, les vendieron esta caricatura maravillosa de que Juárez eran tan bueno que hasta había nacido el día que habían nacido todas las flores, y no lo digo solamente por la canción de feliz cumpleaños, sino por el día de su nacimiento: 21 de marzo, que es lo mismo que la entrada de la Primavera.
Entonces las escuelas públicas hacen festivales muy bonitos donde a las niñas se les viste de flores, y a los niños con raya en medio y levitas de cartulina. Luego los ponen a bailar en un espectáculo más surrealista que la existencia del propio México. Y los muertos, que tenemos un sentido del humor bastante negro, vamos a esos festivales nada más a reírnos de estos niños.
¡Ah, los mitos!
México está lleno de ellos.
El otro día estaba hablando con un niño de unos diez años, y le pedí que me contara la historia de Juárez.
¿Sabes qué me dijo?
Que su maestra le había dicho que Don Benito había sido una persona muy buena, porque había sido muy pobre (como si la economía o la clase social de una persona tuviera algo que ver con su moral), que por desgracias de la vida, había pasado su niñez en lo alto de una sierra, con una flauta y un sombrero de palma mientras cuidaba borreguitos, pero que un día se despertó con ganas de salir adelante y luchar por su país. Y gracias a esa a lucha había llegado a convertirse en presidente de México.
- Por haber sido indígena había sido un buen presidente.
- Por haber sido moreno había sido muy inteligente.
- Por haber huido en carroza durante el gobierno de Maximiliano, había sido muy valiente.
Y no es por quitarle méritos, no te confundas, sí creo que fue un hombre muy inteligente pero no creo que tenga algo que ver con el color de su piel o con el tipo de su raza sino con sus estudios de leyes en el Instituto de Artes y Ciencias de Oaxaca, y que llegó a ser presidente porque fue ascendiendo en la escalera de gobierno hasta llegar a ser el Presidente de la Suprema Corte.
Al renunciar Comonfort, Juárez fue el presidente de facto.
Así, uno por uno, podríamos ir desmenuzando la vida de Don Benito que se caracterizó por la pasión que le tenía a Margarita, por su lucha por recuperar la República sobre el Imperio, por su guerra contra los conservadores y a favor de las Leyes de Reforma.
Así tampoco debemos olvidar que fusiló a muchos franceses por el simple hecho de ser franceses, que enjuició a Maximiliano, aunque la sentencia ya estaba decidida, cometió cualquier cantidad de fraudes electorales por mantenerse en el poder, y que sus últimos años de gobierno se había convertido en un dictador, más aferrado al poder que yo.
Juárez era capaz de hacer cualquier cosa por mantenerse en el poder, incluso alejarnos a Lerdo y a mí, que éramos sus amigos.
Ya vi tu mirada de confusión, quieres que te diga si Juárez fue bueno o malo, si fue el héroe que luchó por la separación entre la Iglesia y el Estado, o el villano que puso en riesgo nuestra soberanía nacional con el Tratado McLane Ocampo.
Pregúntamelo.
¿Quién fue Benito Juárez?
Mi respuesta es: no fue un héroe, ni un villano. Fue un hombre.
Un simple hombre. Con errores, aciertos, pasiones y una frase de Kant en los labios: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz“.
Un hombre que llegó a ser presidente y ya.
¿No tienes frío?
Veo que también estás temblando. Déjame invitarte un chocolate caliente, conozco una cafetería aquí cerca que tiene puros productos oaxaqueños.
Yo invito.
Tal vez, así dejemos de temblar.

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