Estilo de Vida, Música — November 8, 2011 at 7:11 pm

Reír descalzos en una noche de verano.

El demorarse unos cuantos meses, quizá un poco más, para descubrir una canción, no tiene importancia si lo sucedido mientras tanto valió la pena.

Hace un par de años, Edward Sharpe & the Magnetic Zeros sacaron su primer disco Up from Below, un debut decente para una banda que quiere impregnar de felicidad todo lo que hace. Sucede que el tiempo transcurrido dio oportunidad para descubrir de varias formas una joya ahí escondida: Home.

La versión original lleva al rock folk de finales de los sesenta con conversación intermedia incluida entre los vocalistas Jade Castrinos y Alex Ebert. Las palabras son tan naturales y honestas que hacen sospechar lo que se confirma al revisar sus biografías: más que una platica entre compañeros de banda es una entre amantes.
El detalle es evidente en cada una de las versiones en vivo que se han acumulado en la red, un montón de interpretaciones por el grupo que reinventan la canción en todo su colorido y buena vibra y que al escucharlas parece no hay otra cosa que esa ingenuidad en la que todo es felicidad. Mientras la versión original culmina explotando en la jovialidad que da tener once músicos en una banda, en vivo varía desde lo acústico hasta lo eufórico, siempre condimentada por la forma en que la canta y disfruta Jade Castrinos -una delicia-.

El grupo valora la espontaneidad. Les da igual tocar para unos cuantos en el Parque España del D.F. -cuando estuvieron en México-, que sacar un piano para organizar una verbena nocturna y callejera tan efímera como vibrante con algunos fanáticos, si bien tal es la versión que decidimos publicar aquí, habrá que confesar que fue una decisión complicada y cerrada entre tal, la original del disco y la acústica en el NPR’s Tiny Desk Concerts, que bien vale ver.

Quedará por verse si los Zeros logran crear de nuevo algo tan honesto y natural como Home, al final puede que la pieza sólo evite que sean olvidados junto con un disco que no tiene algo más que se le acerque en inspiración. El deseo es que no sea así y por el contrario, sea el inicio de una carrera notable.
Sin embargo, al escuchar la canción en realidad no importa, tal vez el mayor encanto de esos cinco minutos de completo abandono y despreocupación está en que lo que venga no tiene la menor trascendencia, como la tienen el aquí y el ahora, el “reír hasta morir descalzos en una noche de verano”, pero sobre todo la tienen la música, sus amantes y sus verbenas.

el extranjero

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