Estilo de Vida, Salud — February 14, 2012 at 8:12 am

La Química del Amor

El amor es un sentimiento que muchos dicen es capaz de mover montañas, que lo puede todo o que por el somos capaces de hacer lo que jamás imaginamos. El amor se puede expresar de mil y una formas pero existen diferentes tipos de amor, porque no es el mismo amor el que sentimos hacia nuestros padres (amor filial) o el amor que sentimos hacia un hermano o un amigo (amor fraternal); también existe el amor romántico que en la adolescencia nos hace perder el piso o un amor mas físico y pasional que es el amor sexual.

Pero si ya sabemos qué es el amor seguramente nos preguntamos qué es el enamoramiento y cuál es la diferencia entre el enamoramiento y el amor. Podríamos decir que el amor es un concepto filosófico y el enamoramiento es una reacción química dentro del cuerpo humano.

El cuerpo humano está dirigido por impulsos nerviosos que se generan en el cerebro o que llegan a él de todo el cuerpo. Así que para empezar el enamoramiento primero necesitamos un estímulo para que se cree la primera reacción nerviosa y este es la atracción sexual. Este es un proceso tanto químico como psicológico ya que consiste en sentirse atraído hacia una persona determinada porque creemos que es la persona perfecta para la reproducción y conservación de la especie. Esto sucede gracias a una hormona producida por el cuerpo llamada feromona que es secretada por unas glándulas especiales situadas en las axilas, la ingle, los pezones y cerca de los labios, entre otros lugares. Las feromonas son percibidas por el sexo opuesto y si estas le son agradables y compatibles se crea el primer impulso nervioso.

Al sentirnos atraídos sexualmente hacia esa persona entra lo psicológico y comienza la necesidad de cortejarla. Si el sentimiento es recíproco comienza la fase de enamoramiento ocasionando una alteración química en nuestro cuerpo lo que deriva en que nos volvamos torpes, nos sintamos nerviosos, ansiosos o comencemos a sudar o a temblar cuando está cerca esa persona por la cual nos sentimos atraídos. Al estar en la fase del enamoramiento, el cerebro le ordena a las glándulas suprarrenales que comiencen a secretar adrenalina y noradrenalina (neurotransmisores que facilitan la comunicación de impulsos eléctricos en el cerebro) al estar cerca de la persona por la que nos sentimos atraídos, lo que ocasiona que nuestro pulso cardiaco aumente al igual que la presión arterial y se liberen azúcares para aumentar la capacidad muscular, esto quiere decir que nos ponemos ante la respuesta de lucha o huída, misma que se da cuando percibimos estar en peligro.

Después de esa atracción sexual y esa necesidad de cortejar comienza lo que todo el mundo conoce como “estar enamorado”, ese momento en el que todo el mundo se vuelve más hermoso y color de rosa ya que los colores se perciben más brillantes, se olvidan los defectos de la pareja y solo vemos sus virtudes, anhelamos su compañía, necesitamos su afecto y la pareja se vuelve egoísta y egocéntrica, ya que solo le interesa lo que al amado le interese y el mundo a su alrededor desaparece para que su mundo se vuelva la persona amada.

Todo aquel que alguna vez ha estado enamorado sabe reconocer este estado, sabe qué es necesitar estar con esa persona, que al estar juntos el tiempo vuele y se hagan eternas las horas en su espera y crezca más el deseo y necesidad de el o ella.

El maravilloso panorama que se nos presenta al estar enamorados es gracias a una hormona (tan hermosa como la persona a la que amamos) llamada FENILETILAMINA. Esta hormona al liberarse ocasiona que el cerebro entre en un estado de semiinconsciencia que nos hace sentirnos en las nubes. Después viene el deseo sexual, esas ganas incontrolables de besar y sentir la piel del otro, de tocarle, olerle y esas ganas de sentir su cuerpo; esa incontrolable atracción física algunas veces conlleva al acto sexual. La FENILETILAMINA ocasiona que se libere dopamina que es la hormona encargada de estimular los centros de placer del cuerpo. Después se libera norepinefrina y oxitocina que nos ponen en estado de euforia y de excitación sexual. El cuerpo se vuelve incontrolable e imparable, más resistente y más sensible.

Al comenzar a bajar los niveles de norepinefrina y oxcitosina el cuerpo libera endorfinas ocasionando que el cuerpo se relaje y nos sintamos de nuevo en las nubes y sin ningún problema o preocupación. Somos felices, completamente felices.

Este aumento y disminución de hormonas, esta revolución química es estar enamorados. El cerebro se vuelve indeciso lo que nos hace perder la cabeza y nos lleva a tener esas sensaciones hermosas, pero también esa revolución hormonal nos lleva a sufrir desamor y decepción en el momento en que disminuye la producción de estas hormonas puesto que el cerebro recobra la cordura, el enamoramiento se acaba; regresamos a la realidad y nos damos cuenta de que no todo es color de rosa ni hermoso y que esa persona que creíamos que era un príncipe azul o una princesa de cuento de hadas no lo son del todo.

Este momento es crucial porque se define si el enamoramiento pasará a ser amor y quien nos ocasionaba un impulso incontrolable se vuelve la pareja que soñábamos o preferimos dejarla pasar de largo. Aquí es donde se comienza a aceptar y conocer a la persona sin ese espejismo hormonal.

Al terminar el proceso de enamoramiento el cuerpo comienza a liberar vasopresina la hormona de la fidelidad, y las hormonas del enamoramiento comienzan a liberarse no con la misma frecuencia ni con la misma intensidad, la química del enamoramiento continuará con la misma pareja como algo cíclico o cotidiano o la química del amor se desatara con una nueva persona. Este es el punto en el que el amor se vuelve racional y se define si la pareja aun sin la ayuda química sobrevivirá o se terminara lo que se conoce como “amor”.

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