Columnas, El Bodegón de las Cebollas — September 13, 2011 at 6:20 am

Internet, el de antes

Todos sabemos, sino es que hemos experimentado en carne propia lo que hoy no he logrado superar en casi 5 horas sentada frente a la computadora: El síndrome de la hoja en blanco. Ya lo intenté casi todo y sólo consigo iniciar sobre un tema y otro, y otro…

Esto no me pasaba antes, hace poco más de 10 años, cuando antes de conocer los blogs como tales y como experimento y práctica de mi escritura, me escondí tras el anonimato para escribir un ciberdiario. Lo contaba todo, absolutamente todo, lo más obscuro y laudable de mi persona, de mi vida y de mis acciones eran relatadas día a día en mi página sin pudor. Llegué a recibir más 25 correos diarios dando y pidiendo consejos, manifestando opiniones, críticas y felicitaciones por lo que escribía. El morbo llama… o llamaba.

Hoy sólo necesitas saber escribir y una computadora para lograr que un universo alterno tenga completo acceso a lo que escribes. Gracias a twitter sé que todos tenemos algo que decir, que contar, opinar. Todos queremos ser leídos y escuchados y cada vez la gente va perdiendo más el interés de lo que pasa en la vida de sus semejantes si esos semejantes no son personas públicas o si lo que les pasa no es escandaloso. Crece nuestro morbo acerca de la vida y errores de las personas “famosas” y perdemos la empatía y el interés en lo que le ocurre a nuestro vecino de banca. La violencia a la que nos exponen los medios masivos de comunicación nos hace cada día menos empáticos con nuestros semejantes, pero ese es un tema que está circulando fuertemente por las redes en estos días y seguramente ya leyeron sobre ello.

Hace 5 años cuando estudiaba en la facultad, hubo momentos en que teníamos tanto material de lectura y ensayos sobre cada uno de ellos que un día me fue inevitable hacerme la valiente y no leer un libro pero sí hacer un ensayo sobre él: Me valí de internet como cómplice. Confieso que siempre he sido bastante buena para el parafraseo y si bien mi ensayo no fue un total “copy-paste” sí estuvo basado en las opiniones y trabajos de otras personas. Para calificar cada ensayo teníamos que leerlo ante nuestros compañeros y ellos emitían su opinión y nos hacían preguntas. Antes de que me tocara exponer “mi trabajo”, una compañera leyó el suyo: Era idéntico al mío. Idéntico. Era evidente que ambas habíamos consultado exactamente las mismas fuentes. La Dra. la reprendió fuertemente para nuestros niveles universitarios y la acusó de robar trabajos y tratar de vernos la cara. Sudé frio. No había más, tenía que leer mi ensayo frente a todos y acabar con mi perfecta racha de “dieces” que había logrado con ella. Sin más y esperando un regaño peor que el de mi compañera leí el mío. Hubo un pequeño silencio incómodo de parte de mis compañeros y la Dra. me pidió mi ensayo: “¿Ven?, esta es la manera correcta de tomar el trabajo de otros, reinterpretarlo y crear una nueva idea a partir de ellos”, dijo al momento en que anotaba un 10 en la parte superior derecha. Nunca entendí lo que sucedió y nunca quise releer mi triunfo robado.

Ahora no es tan fácil, los maestros ya dominan el internet tanto como nosotros y hasta tienen facebook y nos siguen en twitter, al igual que nuestros padres. Todo lo que escribimos es comparable con lo que otro escribió ayer, hace rato, al mismo tiempo que nosotros. Estamos bombardeados con opiniones, podemos leer las vivencias de “todo mundo” en sus blogs, tenemos información en demasía, alguna falsa que fácilmente interpretamos como verdadera. Todo lo que leemos nos recuerda algo ya leído, ¿es que casi todos pensamos de la misma manera?. ¿Qué podemos escribir que no haya sido ya leído en internet y con el riesgo de parecer  repetitivos, poco originales y hasta tontos?. Cada vez es más difícil encontrar un tema que sea interesante, original y sobre el cual pocos hayan emitido ya una opinión mucho más inteligente que la que uno puede aportar y mucho más difícil aún es que a otros les interese… Mientras tanto, mi cursor sigue parpadeando y yo no puedo decidirme sobre qué tema abordar para la columna hoy.

Sígueme en Twitter: @barrerix

Comentarios

Leave a Reply