Los Laureles Caducos de la Patria
Los laureles caducos de la patria son muy parecidos, los hombres ascienden a ellos para columpiarse en la nada, y cuando ven que la trama no se rompe, invitan a sus amigos.
Los laureles caducos de la patria son muy parecidos, los hombres ascienden a ellos para columpiarse en la nada, y cuando ven que la trama no se rompe, invitan a sus amigos.
Siempre iguales, perennes, inmutables, de una perfección poco natural, y con una biografía tan limitada que apenas alcanza a llenar cinco líneas de poco texto: “Héroe Mexicano que nació en tal lugar, tal día, combatió a los franceses en la batalla del cinco de mayo y murió en tal lugar, tal día”.
Que no te asusten mis lágrimas, los hombres también lloramos cuando recordamos un pasado que no ha cicatrizado aún. ¿A ti nunca te ha pasado? A mí sí. Todos los días mientras estuve en el exilio, lejos de una patria a la que amé, incluso más que a una mujer.
¿No tienes frío?Veo que también estás temblando. Déjame invitarte un chocolate caliente, conozco una cafetería aquí cerca que tiene puros productos oaxaqueños.Yo invito.Tal vez, así dejemos de temblar.
Muchas veces me pregunté por qué un joven como tú querría escuchar los recuerdos de un muerto como yo, que dejó de gobernar su país hace más de un siglo. ¡Un país donde la mitad de los mexicanos querían arrebatarme el poder, y la otra mitad se cruzó de brazos para ver cómo me echaban!
Ya son pocos los colores de estos tiempos: gris es el pavimento que pisas, los edificios que visitas, los coches que manejas y el aire que respiras. Gris es el humor con el que te despiertas todos los días, vas a tu oficina y regresas a la cama. Grises son los sueños de muchos mexicanos Grises… grises…