Siendo este mi primer artículo quiero abordar este tema que en lo personal ha causado un gran revuelo en mi corta carrera en Nutrición llevándome a estudiar, leer e investigar más.
¿Qué son los productos milagro? La respuesta es tan fácil como catalogar a todos aquellos productos que prometen el cielo, la luna y las estrellas sin ningún tipo de esfuerzo más que la utilización de esta ‘maravilla de la tecnología e investigación moderna’ ya sea para bajar de peso, formar masa muscular o revertir la vejez.

La mayoría de estos productos se ven en anuncios de televisión y casi siempre vienen acompañados de una promoción difícil de resistir que nos incita a llamar y pedir a la velocidad de la línea telefónica estos productos al 2 x 1. También aseguran estar avalados por ‘Investigaciones de alguna universidad prestigiosa’ usualmente de los Estados Unidos.
Lamento desmentir este tipo de productos: no puedes reducir la masa grasa o formar masa muscular y mucho menos ‘revertir la vejez’ (que es un proceso al que estamos sujetos desde que nacemos) sin un cambio de estilo de vida. Insisto, ninguna modificación de nuestro cuerpo es permanente sin un cambio gradual o radical en el estilo de vida. ¿A qué me refiero? A una buena alimentación mayor actividad física y mejores hábitos, que van desde dormir mínimo 6 horas al día hasta no fumar.
¿Cuál es el problema de estos productos? Este tema es realmente controversial y cambia mucho según el tipo de producto del que hablemos. Podemos hablar desde una pérdida económica sin ninguna consecuencia o cambio en nuestro cuerpo, pasando por la falta de espacio provocada por un aparato para ejercitarse que tiempo después de comprado será utilizado de perchero, hasta la máxima consecuencia que son graves problemas de salud como dolor en articulaciones (provocado por los aparatos de ejercicio), alteraciones metabólicas (nula absorción de ciertos nutrimentos), problemas en la hidratación cutánea (por cremas reductoras), difícil pérdida de peso en personas con sobrepeso u obesidad por el uso excesivo de aparatos de ejercicio, entre otras.
Antes de utilizar cualquier producto milagro, consulten a su nutriólogo o médico de cabecera, ellos estarán informados sobre las consecuencias específicas de aquel producto que parece ser la respuesta a todos nuestros problemas.

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